jueves, 29 de mayo de 2008

Onírico sinsentido

Tomé el teléfono y te llamé instintivamente, los dedos marcaban los números guardados en la memoria táctil, uno a uno esperando que al sonar apareciera la respuesta a todos los males que anidaban en mi pecho. Sentí como un puñal se acomodaba lento e inexorablemente dentro, en las entrañas, y corría por mi mente en un sendero de miedos vacilantes y sin sentido. No llegaba la noticia.
Sin verdadero temor, me dejé caer en un mar de obscenidades triste, me dejé abrazar por la nostalgia de viejos recuerdos cercanos a fantasías infantiles y me poblé de recuerdos triviales, algunos hermosos, otros distantes, otros huérfanos de sonrisas.
Las cavilaciones de antaño no tienen parangón con el tiempo presente. Todo era más simple entonces. Las alegrías eran despojadas de vericuetos oscuros y la felicidad no distaba a tamañas distancias como conquistas de lunas. Sabíamos esperar, llenarnos los pulmones con aires nuevos hasta el tope, empalagarnos con almíbar y pasear descalzos con nuestras ilusiones a cuestas sin tanta seguridad, sin andar previendo tanto lo predecible. Vientos nuevos encerrados en antiguas miradas de aquellos ojos sin chispas que me producían sensaciones volátiles y grises, pero sobretodo que me convertían es prisionero de tu mirada, en voluntario esclavo con aroma perpetuo y con deseo de más. El sabor a chocolate de algunos besos me hechizaba y convertían en adicto de ternura, deseando más, añorando más, implorando más. Aquellas caricias me cautivaban y me convertían en un bufón de tu corte queriendo robarte sonrisas tiernas y prolongadas, queriendo robarte pensamientos nuevos, deseos escondidos que latieran en nuestras almas para nacer en esta vida escasa y avara de ilusiones.
Quise ser agua marina que se filtra entra en las rocas grandes y firmes de tu orilla, no barca, las barcas son hermosas en las madrugadas de verano, me llena de emoción verlas entre el agua y el viento, me vence el sentimiento al verlas alejarse de la costa y siempre pienso que un sueño inocente y franco va embarcado en ellas. Yo quise ser aquella espumante agua salada que corriera por tus pies, quise ser mar para que nadaras envuelto en mí, quise rodearte y regodearme entre las sales, las algas y las sirenas que revelan magia y misterios profundos y al alcance de cualquier mano. Quise seguir susurrándote al oído, ser como una sonido de encanto entre las olas que vuelven a ti porque son contigo; embrujo de las aguas y tu voz. Quise ser al mismo tiempo nube que te cubriera, pero sin dejar de ser mar…
Sonaba el teléfono en medio de mi sueño, atendí sin percatarme que nos llegaba la noticia.

lunes, 26 de mayo de 2008

Lágrima

Hace días que revolotea por mi cabeza aquella frase de la Eneida, hay lágrimas en las cosas (si ya sé la traducción exacta y literal sería “de las cosas”, pero traduttore, traditore!) (La frase está al costado izquierdo en la sección lo que alguna vez hubiera querido decir pero ya dijo otro) mi intuición me lleva a las lágrimas en las cosas, a descubrir la lágrima que se posó en aquello que tal vez permaneció imperceptible muy a su pesar.
En una charla con amigos mientras le dábamos al diente, uno de ellos preguntó sobre la lágrima en la mitología. Que podíamos rescatar de ella. Ninguno es muy versado así que uno divagó por el cine, otro por la literatura y otro por la experiencia personal. Lágrimas famosas que tienen que ver con retazos de las historias del mundo.
Como olvidar la lágrima de Apolo sobre la flor que nace de la muerte de Jacinto.
Imaginamos a Pandora derramando una lágrima una vez liberados los males del mundo y encerrada la esperanza (Tomb Raider, se anima a jugar con la lágrima que no aparece en el mito, pero ¿quién no lo imaginó asi? jajaja)
“Nada es igual después de una lágrima.
Ni la alegría, ni el dolor, ni la luz, ni la fe, ni la amistad, ni el amor.Pero creo que lo que más cambia una lágrima… es al ser que la llora.” …
“Esa lágrima que, no sé por qué magia, por qué milagro inesperado, disolvió las espinas que suelen ir creciendo en las personas que se aman, y las van arañando sin que lo adviertan, y van impidiendo que uno se acerque al otro por miedo a lastimarse y por miedo a lastimar, y uno no quiere decir que las ve, que las toca, que las siente, sino que cierra los puños y los ojos y las niega, las niega, las niega. Tres veces, como Pedro, antes que cante el gallo de la lágrima y despierte la verdad y, por fin, despierte la verdad. .. sin fórmulas químicas, sin ecuaciones, sin tontos prejuicios… Todo por una lágrima, una simple lágrima. Esa que atora al mundo, y el mundo… se empeña en no llorar.”
Poldy Bird

Consultado wikipedia me llevé una sorpresa
Cantidad de secreción lagrimal
Primeras 24 horas: Ya hay secreción lagrimal, excepto en determinados prematuros.
25 años: Comienza a disminuir la producción lagrimal.
50 años: Límite entre producción y necesidades.
75 años: Todas las personas padecen de ojo seco etario.
La producción es mayor en hombres que en mujeres. Además, en las mujeres disminuye en las distintas épocas del ciclo menstrual.
Los varones producimos más lágrimas que las mujeres, chao… esto no lo sabía.

Según Agustín de Hipona. Las lágrimas son la sangre del alma.
Stendhal, que indudablemente es un grande y reconozco a influido en mí desde temprana edad decía que “Muy frecuentemente las lágrimas son la última sonrisa del amor.” ¿Será realmente así, tan pocas sonrisas de aquellas ha producido el amor en mi?

Pero sigo volando con la idea de Virgilio, y es por eso que pienso en las lagrimas en las cosas, aquellas cosas que lloran ausencia, aquellas cosas que lloran a su pesar, que extrañan y lloran por miedo al olvido, que lloran a veces en silencio, sin ser percibidas. Aquello que llora el amor que pasó intempestivo, la lágrima que se posó en una sencilla flor sin que ninguna mirada contemple jamás ni flor, ni lagrima y sin embargo permanezcan allí, en aquel instante siendo lágrima y siendo belleza sin contemplación.
Cuanta cosas escapan de nuestras miradas, cuantas lágrimas hemos derramado en lo oculto, sin ser vistos, sin que lo notemos.
Pero hay otras lágrimas, las que lloran dentro, las más silenciosas, las que sólo algunas veces llegamos a intuir bien dentro, las que nos liberan de ciertos fantasmas que escapan de nosotros mismos, porque así como la lágrima limpia el ojo, para ver mejor, también limpia los abrojos que se prenden al alma para dejarla limpia, para guardarla sana, para dejarnos seguir volando y viendo con otros ojos.

sábado, 24 de mayo de 2008

coproduccion

Lo que se fue generando desde un lado y otro del océano.


Y quise ser pájaro
y terminé siendo sombra:
A la sombra de tu mirada

pasando por tus huellas,
con alas caídas para borrarlas...
con pies sangrantes
por los guijarros
que antes fueron lágrimas

sin asombro, ni desesperación,
sombra silenciosa que escapó del viento,
de tu cuerpo y de la luz

porque hasta donde llega el horizonte
más allá de cualquier norte
te encuentras tú.


Nacho Hevia y Humanista

jueves, 22 de mayo de 2008

Homenaje











Algunos de ustedes saben del terrible accidente que hoy cumple exactamente una semana. Una tragedia familiar que no esperábamos ni vimos venir. Estaba entrada en años, es verdad, como me han dicho en varias oportunidades, ya sus ojos titilaban con deseo de partir al otro mundo cibernético, con el deseo de descasar habiendo cumplido su tarea. Días y noches trabajó incansable, casi sin quejidos, casi sonriendo, en un andar estoico y con deseo de servir fielmente. Pero la fatalidad quiso adueñarse de todo, como siempre.
Pirula cayó la noche del 15, madrugada del 16, en cumplimiento del deber, o más bien cayó porque se había hartado de dormir conmigo (¿será por esa costumbre de dormir en diagonal, de un lado y del otro?) cayó de la cama al piso para no volver a encender, más que el logo de COMPAQ. Por más que la ciencia intentó hacer lo suyo, la desahuciaron la tarde del 16.
Esto es un humilde (pero no por eso deja de ser sentido) homenaje a la que fuera compañera de noches solitarias, algunas veces sombrías; conocedora de mis pensamientos y secretos profundos.

Piru, descansa en paz.


Pero como la vida continua, hemos incorporado a la familia una Hp530, es más liviana (no digo que la Piru estuviera gorda) más rápida, más moderna, más elegante, más grande en memoria ypantalla…en fin.
Damos la bienvenida a esta nueva integrante de la familia.

Hace unos días caí en la cuenta que no le había puesto nombre, gracias al tío Nick, que ayudó con el nombre, hoy puedo presentarles en sociedad a AMBROSIA.
Por más que Ambrosia es más liviana y moderna, me he prometido no volver a dormir con ella.
Cuando sea más grande y decidamos bautizarla necesitaremos un padrino. Por ello, antes de pensar en el cibercredo, empezaremos por el padrino.
Es por eso que pido públicamente al tío Nick que acepte el padrinazgo.

A continuación

Ambrosia.

miércoles, 21 de mayo de 2008

MMM doble mmm

Querida vecina del 2º:

Tengo el agrado de dirigirme a vos, para hacerte notar una cosa que seguramente no te habrás dado cuenta: Estoy un tanto molesto. Sé que mis caras de culo se notan a distancias siderales, aun cuando las intente disimular, debes estar absorta en tu idilio y entiendo que así es difícil estar al tanto de la vida en nuestro vecindario.
No, no estoy molesto por las cuotas extraordinarias, ni por esa necesidad de abultar el fondo de reserva que se le cantó al de la planta baja para arreglar lo que nadie usará jamás en este edificio; tampoco estoy molesto por el llanto de mi vecinita (comprendo que una niña de dos años y medio debe llorar todas las noches entre las doce y la una, es lo propio en esa etapa evolutiva), tampoco estoy molesto por el cambio de la cerradura general teniendo que dormir afuera, esos son temas míos, a quien se le ocurre volver después de una jornada extensa a las 2 de la mañana. Tampoco porque al lado tengo un aprendiz de baterista, por cierto, ya le encontró el ritmo y me ayuda a dormir como un bebé. Tampoco lo estoy porque los sábados irremediablemente hablás en la ventana por teléfono a los gritos a las ocho de la mañana, es más el sábado pasado me preocupé cuando me levanté a las diez y no te había escuchado.
Lo que me molesta, vecina, es que grites cuando ese morocho tímido se adueña de vos, aclaro que no me molesta tu vida sexual, la aplaudo, te felicito, ¿quién no querría un cuerpo entre tibio a caliente en su cama? Pero esos gritos tuyos, de película porno doblada al esperanto, molestan. Molestan porque a esta altura del partido, tus vecinos no sabemos si aplaudirte gritando, otra, otra o llamar a la policía.
Mi propuesta es sencilla. Inventemos un código, sólo para los copropietarios, en donde sepamos que te están achurando o la estas pasando fantástico. Por ejemplo un sistema con luces o alternar en medio de aquellos alaridos frenéticos como de loca histérica una palabra sencilla y poco habitual, no, no Constantinopla, ni archicofradía, no, con cualquier palabra que no comience con la letra “o” nos podemos arreglar, yo propongo la palabra “elefante”, de todos modos lo debatiremos en la próxima reunión de consorcio.
Esto es simplemente una misiva de un vecino preocupado por los tiempos inseguros que vivimos en la urbe.

Sin más, te saluda tu vecino


El Humanista



PD: ¿estás segura que se puede gritar tanto?

Mmm...

Y quise ser pájaro y terminé siendo sombra.
A la sombra de tu mirada
.

martes, 20 de mayo de 2008

Dialelo

Dialelo
acrilico sobre madera 30 x20


junto a ti la lumbre tibia de una clara mañana
junto ti, me estremezco y suspiro
junto a ti me siento dueño de mis actos
junto a ti la libertad es conquista
junto a ti todo sabe distinto
tibio, diáfano, supremo
aires soberanos nos envuelven
tú me devuelves a mí y soy contigo
y el tiempo no se mide con relojes
ni se percibe mortal
y la sensación fatal se disipa junto al miedo
de estar soñando y de estar despierto
de estar y no estar contigo.

lunes, 19 de mayo de 2008

El Bufón

Las dos caras del bufón
acrilico sobre madera 70x50




Se llama bufón al truhán o gracioso que con sus palabras, acciones y chocarrerías tenía por oficio hacer reír a los poderosos. Según algunos, se llama así porque entre las gracias usuales de tales cómicos había una que consistía en llenar la boca de aire hinchando los carrillos y al recibir un manotazo a mano abierta expulsarlo violentamente haciendo un ruido como de bufido. Mayormente solían ser gente con unas características físicas fuera de lo habitual: jorobados, enanos étc, y se solían reír más de sus defectos que de sus chistes.
Se piensa que los bufones son exclusivos de la Edad Media y comienzos de laModerna pero lo cierto es que los cómicos que han vivido de sus gesticulaciones, chistes y piruetas junto a los más pudientes han existido desde hace milenios. (gracias wikipedia)
Pero el bufón encierra algo de misterioso y que a la vez lo torna fascinante, es la figura del que hace reír al que te puede robar la risa y a la vez parece guardar un secreto. Este bufón, no tiene mayores historias que las de un viaje como ráfaga al viejo continente para escapar de alguna pesadilla que supo esperar del otro lado del océano (porque así suelen ser las pesadillas, tenaces y persistentes)
Algunas noches solitarias, sentado en mi living el bufón hace su trabajo y yo el mío, el hace de cuenta que es torpe y yo que río.




domingo, 18 de mayo de 2008

Pensamiento


  • Tuve algo así como una revelación, un atisbo de verdad, un flash semejante a una presentimiento. Caminaba a casa y se me cruzó como ráfaga este pensamiento: Nada es tan importante. Nada es tan terrible. Nunca.

habrá influido:

(Fabiana Cantilo)

Zamba para totó


Ella estaba siempre ahí últimamente

no paraba de decir

que ya viene la muerte

Como un viento que la lleve

por el río como un ángel

que la saque de este lío

Les digo que yo

que me tengo que quedar

voy a vivir, voy a seguir por ella

Nunca por casualidad

tengo yo su rosario

este amor es de verdad

imposible olvidarlo

Si me deja eucaliptos en el aire

ella sabe, sabe todo más que nadie

Yo se que al final

cuando tenga que partir

ella va a estar cerca de mí

para empezar a brillar.

(arriba a la izquierda se puede escuchar el tema)

jueves, 15 de mayo de 2008




melodía que envuelves
lo que encierra el latido
no puedo dormir sin sueño
no puedo vivir sin anhelo

loco afán sin razones aparentes
me devuelves al canto
y me pierdo
navego entre paradojas
y te nombro

y ya no sabemos cuando
ni imaginamos como

ya no importa si amainó el viento

perdido en ti
lloro lágrimas semejantes a plumas
brotan de los ojos
y planean al cielo

perdido y sin temor
porque el sabor aventurero
impregnó esta carne y estos huesos
con estratagemas de coraje.

quise decírtelo antes



pero desconocía el tiempo



.

miércoles, 14 de mayo de 2008



Nadie posó su mano en él
no contempló benévola la mirada
el pasado de ayer hoy ilusorio
grito que te pierdes desde el pecho
gélido hilo de dolor, casi imperceptible.
Errante
pálida luz interior
¿quién se zafa de tus cadenas sutiles?
¿quién es aquel que logra seducirte?
Implacable destino.

martes, 13 de mayo de 2008

Esto había comenzado a ser parte de un capitulo de la novela que estoy escribiendo, pero al final por giros y otros motivos que respectan a la trama he decidido suprimirla, en primer lugar la interrumpí. Dado que es creciente, últimamente, el estilo literario de varios de los blogs, decido postear lo que sigue a continuación:






Cuando lo vi entrar en la vieja pulpería camino al pueblo, no podía sacarle los ojos de encima. Me cautivaba su forma de vestir, algo revelaba que se había empilchado, como le dicen por esos pagos, con un pantalón flamante, un sweater oscuro y una boina que no se sacó de la cabeza en ningún momento, su nariz era recta como la de una escultura griega, la tez trigueña y una manera de andar que cautivaba, sonreía lo necesario, pero cada vez que esbozaba alguna todo a su alrededor era más brillante y ameno. Tom no se percató de su presencia, no reparó en que mis ojos no podían dejar de observar sus movimientos, sobretodo cuando tiró unas monedas al sapo con una gallardía sin igual, era la mezcla de un héroe clásico y un ídolo moderno con capacidad de hechizar lo que tuviera en gana, solo con posar con semejante galanura lograba lo que fuera. Días más tarde lo vi frenar el tractor y bajar a tomarse una grapa, seguía aquella boina cubriendo la cabeza, ¿se la quitaría para dormir? Aquel día descubrí que aquel muchacho perfecto tenía una imperfección que lo hacía más atractivo y a la vez volvía a seducir: sus ojos eran de distinto color, uno marrón y el otro verde.
Eso tiene un nombre, pensé, pero acá carezco de todo tipo de mataburros.
Quise apartar la mirada, quise evitar que se notara mi fascinación por aquella figura que derrochaba hermosura y carisma, quise ser mosca en medio de las moscas y revolotear a su alrededor zumbándole frases encantadoras como lo era él, pero sólo me limité a contemplar de tanto en tanto, mientras tomábamos un horrible café con sabor indeterminado, ¿a quien se le ocurre tomar un café en la tierra de la grapa?
Tom no vio, ni se percató de su presencia, tomó el diaria del día anterior para ver el resultado de los partidos del sábado, ojeó algún titular y tomaba de tanto un tanto un sorbo de aquella taza tosca que suelen tener esos boliches.
¿Tom tomando un café? ¿lo habré soñado? Siempre detestó el café, difícilmente lo convencía de un capuchino.
El de la boina se acercó sin que me percatara.
¿Jugás?
Esa voz que vibraba desde sus cuerdas vocales hacía vibrar también mis entrañas.
¿cómo?
¿Qué si jugás al sapo?
Si, claro, pero tengo mala puntería, dije sonriendo sin querer.
Siempre tuve el trauma de saberme sin puntería y de no saber chiflar, ¿Por qué no me invitaba a jugar a otra cosa en que fuera menos malo? Pensé como ráfaga en medio de tal torbellino.
Bueno, pero yo tampoco juego bien, mintió sacando pecho y sumando seducción.
El sonido de aquellas viejas monedas cayendo dentro de los molinetes me convidaba con cierta armonía pero a la vez la competencia se hacía el centro.
Son de Buenos Aires, interrogó al pasar, van para el pueblo, se quedan muchos días… el rosario de preguntas sólo recibió monosílabos. Tom dobló el diario y decretó con la mirada que era hora de partir.

lunes, 12 de mayo de 2008

A pedido de Betulo, refrito, como se le dice en la jerga periodistica, este posteo antiguo que sufrió el embate de mi impulsivo acto por el mes de febrero de borrarlo todo, jajajaj si, asi es la locura. Han pasado varios meses ya, y recordar aquella entrevista solo me recuerda que aquel día quedé para verme con alguien que respeto mucho y me ayuda a pensar muchas cosas nuevas, un gran pensador, con canas bien ganadas, pero no lo llamé todavia jajajaj CRONOS BASTA, dame un respiro


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lunes 4 de febrero de 2008

Cita con Dios




Desde hace algunas semanas que divago entre distintas sensaciones y emociones. Algo de bajón, algo de nostalgia sin sentido, algo como una contractura molesta que se posa en el alma.La semana pasada tuve que llamar a “Dios”, por un tema de cierta importancia que tenía que informar y hasta incluso pedir alguna instrucción precisa. No hubo instrucciones precisas ni vagas, pero si una cordial invitación a vernos; nada más y nada menos que “Dios”, el “capo di tuti”, una figura inalcanzable y con un gran alo de misterio, un tipo con una capacidad y una inteligencia descomunal, un tipo difícil de admirar porque es inalcanzable, algo así como un mito viviente. A tal grado es el mito que se teje a su alrededor, que contamos con manual de interpretaciones no autorizados, que se sigue gestando y crece. Por ejemplo, Dios no come, nunca te va a invitar a una comida de trabajo ni lo vas a ver comer, ni tomar café, ni agua (eso por ahora es cierto) si te acompaña hasta la puerta se viene un asenso, nunca bromees porque no tiene sentido del humor, etc, etc, etc.Dios como todo dios, anda por todos lados, puede estar acá o en cualquier perímetro de esta circunferencia, porque eso es el mundo para él, una simple circunferencia , siempre esta al tanto de todo, lo sabe todo, es omnipresente, omnisciente, todopoderoso, en fin, todo lo que se le pueda atribuir a dios también se le puede atribuir a él.Estos días pensaba una y otra vez para que carajo querría verme, si el tema por el que lo había consultado ya estaba solucionado siguiendo su única directiva: que obrara y decidiera sin consultar. Y todo estaba resultando.Yo tenía mi cita a las once. Tomé el subte que me deja bastante bien, bajé al lado de la casa de gobierno, (me bajé mal jajaj) atravesé a cientos de turistas que se fotograban y me percaté que ahora esa emblemática casa tiene unas rejas altas y negras y que Balcarce es peatonalDe vez en cuando los nervios me hacen jugar malas pasadas, no hacía calor pero chivaba como si estuviera en el medio del Sahara. Era temprano, estaba a solo unas calles, me quise sentar en aquella plaza. Cerca de la pirámide se organizaban unos pocos manifestantes en medio de cámaras turistas. No me senté, traté de engañarme pensando que era un turista más, faltaban veinticinco para las once ¿me convenía llegar temprano? Caminé despacio, ensayé algunas palabras, tenía una sensación semejante a la época de finales. Estaba cansado, había dormido poco. Me dije al oído: cagate, lo que sea será.No se cuanto tarde en traspasar las puertas del corazón de la empresa, sólo se que me pesaban los pasos. Me anuncié, subí, volví a anunciarme y me preparaba a sentarme en una sala de espera repleta y llena de desconocidos. ¿Usted es la cita de las once? –preguntó una rubia dulce y repulsiva. Me iba a sentar cuando me dijo que pasara por una puerta a su izquierda, me acompañó hasta la secretaria privada de Dios, ah usted es.... si pase por acá, después de un breve pasillo me llevó a otra sala de espera más chica, sabía que estaba a metros de la casa de Dios. Tal vez sea atrás de esta pared donde hay un cuadro que bien sé, es del siglo XVIII y nadie puede contemplar. No es la primera vez que tengo el honor de visitar a tan ilustre caballero, pero esta vez no hay motivo, no tengo nada entre las manos, ni siquiera se bien porque llevo un portafolios casi vacío que detesto. Mi camisa esta empapada, yo estoy empapado. Se siente un frío rico, pero no lo disfruto, mi calor es más fuerte.¡Basta!No podes.Relojeo con timidez, faltan cinco para las once. Pensaba en todo y deseaba no pensar. Una mujer se acerca ofreciéndome algo. Una camisa seca pensé, -no gracias, estoy bien- Cuñanto hubiera deseado sentir mucho frío.Cinco minutos después de las once escucho la voz de Dios, el mismo en persona me invita a pasar, no podía creer quien estaba saliendo de ahí, todavía no puedo creerlo.(que cagada que no lo puedo decir jaja) el despreciable personaje solo confirmaba que Dios era Dios y que cada tanto se juntaba con el diablo, por aquello de los opuestos que se rechazan y se atraen. Nos miramos de reojo y no nos saludamos. Dios me invitó a pasar al cielo.Sentate.Gracias pensé, no voy a agradecer que me deje sentar, no corresponde.La conversación no tiene mucha importancia, simplemente me sorprendió tanto interés en algunos asuntos no laborables, no tanto por el asunto, sino por el interés.¡Que futuro te espera! –dijo aquella voz segura de si mismo y yo como buen boludo solo respondí con una broma tonta. (rompía el manual no autorizado de la mitología) la entrevista concluía. Cuarenta y cinco minutos es un tiempo, que suerte; no me da para un partido entero.Me acompañó por el pasillo, yo hice ademán de parar pero me siguió acompañando hasta la puerta por la que había entrado, donde estaba aquella rubia, y siguió, casi hasta los ascensores, sobre un costado de aquella sala de espera que antes me parecía inmensa. ¡Qué futuro...!Ahora si no podía decir nada más, me alegraba escuchar eso y a la vez sentía pudor, frente a aquel público de caras graves . Nos saludamos, sentí un afecto sincero.El mismo Dios me bendecía con una mueca que era casi una sonrisa. Habíamos caminado casi cuarenta pasos, pasos que ya no sentía pesados.Cuando llegué a la calle me desabroché la camisa y busqué la plaza.Me taladraban todavía aquellas palabras.A que se referiría aquel que todo lo sabe, que todo lo puede, que todo lo abarca.¿qué traerá consigo el futuro?Será realmente bueno tener una bola de cristal y saber que pasará mañana. Si lo sé ¿será mañana?Lo cierto es que la intriga de aquello desconocido alimenta esperanzas. Yo no se como es una vida sin esperar nada¿Desesperanzados?
A esta altura (prófugo de amores) quiero estar predestinado a Amar y a ser Amado. Y todo esto sin “porques”, simplemente sin porque
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jueves, 8 de mayo de 2008

Mañana de jueves



Zumban las balas en al tarde diáfana, un trueno insonoro a la distancia retumba en mis entrañas sin comprender, sin acertar cuan tarde o cuan temprano estoy frente a la vida, sin sensaciones nuevas, más bien con un bagaje incómodo pero ya conocido que se amolda a la espalda y acostumbró a los músculos con su peso. Frases antiguas sin posibles primicias, se acurrucan a un costado del paladar esperando la oportunidad de salir corriendo y mugir en el aire haciéndose dueñas de la sonoridad, pero necesariamente fieles a sus voces de mando, molestas, incómodas, impacientes, discordantes. El deseo de pasear en tranvía delata que la nostalgia tiene ganas de andar, volver a otras ciudades que iluminaron los ojos niños. Tomar una tabla y barrenar olas evidencia que una mínima sensación de aventura sin conflicto con las nostalgias, revolotea impertinente. Yo no supe vivir grandes odiseas, entre Virgilio y Homero prefiero ser compañero de Dante porque siempre me atrajo otro tipo de inmensidad, otro cielo y otra tierra, a Homero le permito ser compañero de aventuras lúdicas sin reproches y con durabilidad, Virgilio es una llave para pensarme sin tiempo, por más que se me haga tarde y me estén esperando.
Se burlan los árboles al costado del camino, cerrando los ojos estáticos, pero yo sé que se ríen a mis espaldas cuando me ven pasar, conocen ciertas historias que ignoran ciertos seres, me han escuchado cantar bien bajo como un murmullo vergonzoso al pasar. Conocen mis penas, intuyen mis conflictos, son sabios ocultos en medio de la cotidianeidad, se yerguen solapados, con ciertos aires: creídos, petulantes, engreídos.
Me ignoran las estrellas por motivos obvios, son tal altas y yo tan bajo, hemos planteado un pacto tácito, nos ignoramos mutuamente, aunque confieso que algunas noches las espié rompiendo tratados preexistentes, sin pesares, sin pensar y sobretodo con curiosidad. La culpa la tiene la belleza, que me susurra provocadora y con desdén, soy débil y no puedo, no puedo resistirme a la belleza, es más fuerte que yo, me puede siempre, soy un mal prosélito del estoicismo.
El olor a café inunda la habitación desordenada, es el mismo desorden que impera en mi mente, es un desorden aparentemente aceptable, no llega al caos, tal vez ese sea el problema, con tan poco no podemos plantear revoluciones.
Me inscribo en expediciones lejanas con el único propósito de ser un turista comprometido con el lugar, tomar partido y pasar sin nada, aunque confieso que la abulia muchas veces gana de antemano, no me da tiempo siquiera a ponerme los guantes, ni subir al cuadrilátero.
Hoy no grito. Sobra el aire, lo sé, pero falta coraje. Gritar sin coraje es como comer tu plato favorito sin sal, soso, insípido, desabrido; yo soy partidario de las emociones fuertes, atravesar un tornado, bailar en un terremoto, subirme a la cola de un cometa corriendo riesgos sin pensar, sin casco ni rodilleras, con más condimentos de los que pueda soportar, porque la sensación de sentirme desbordado me recuerda que estoy vivo y otra vez pierdo la dimensión del tiempo que me hiere muy a mi pesar.
Callen a ese chico que llora, no ven que molesta.
Apenas puedo escuchar al alma.¿La hora del recreo? ¿Tocó el timbre?

sábado, 3 de mayo de 2008

Cosas que detesto de mí:


¿cómo vas a detestar cosas tuyas? Sos adorable, es imposible, no creo que haya nada que detestes, sobretodo porque bien se encargaron al criarte dejarte en claro que aquel sentimiento no es adecuado para alguien como vos.


Sin embargo detesto despertarme con el tiempo justo y no poder cumplir con mis rituales mañaneros. No soporto comenzar el día sin una buena ducha de con agua bien caliente (pero sin fanatismo) una taza de café al paso y unos mates entre medio de la conexión con el mundo circundante.
Detesto también cuando me adulan y me dejo adular, posándome en esa sensación de comodidad confortable. No ser adulado (ese es un problema de los otros) sino permitirlo.
Detesto el olor a cigarrillo, sobretodo en mi cuarto, pero mucho más detesto haber vuelto a ese vicio asqueroso que se acomodó en mi cotidiano vivir como pancho por su casa con todos los permisos.
Detesto cuando administro mal algo, sobretodo el tiempo, porque me doy cuenta que lo externo me pasa por arriba y yo sigo tratando de frenar un trasatlántico con una caña de pescar y nylon del 50.
Detesto cuando me pongo iracundo, porque pierdo toda objetividad y en el fondo, o no tanto, me sé un boludo atómico.
Detesto la pose que se acomoda a veces (son la menos pero son) de niño bien con aspiración a santo, porque nada tiene en común con este barro a medio cocer y con anhelos más altos.
Detesto las sentencias de ostracismo que he ejecutado a lo largo de mi vida, porque me han perjudicado más a mi que al resto.
Detesto dejarme manipular, sin más, lo detesto sin excepciones.
Detesto la sensación de abatimiento que me llena de sombras y de golpes bajos en las noches serenas.
Detesto abrir un vino y que quede a medias, porque delata que algo no se terminó de compartir, te guardaste y me guardé.
Detesto no ser águila.
Detesto a telefónica que cruzó los pares de mi teléfono con un vecino a cuatro manzanas teniendo que atender las llamadas de otro y dar toda la explicación desde las ocho de la mañana (no, déjeme que le explique señora... jajaj)
Detesto los higos, la harina de maíz, los frutos secos, los callos a la madrileña y el olor a la leche caliente que se desparrama por las hornallas de la cocina dejando un engrudo asqueroso. (ni hablar del arroz con leche, las natillas, los postres lácteos)
Detesto estudiar variables económicas, que solo constatan que a nadie le importás.
Detesto “armar equipo” con gente que contagia chatura, falta de sueños, proliferación de ineptitud, proselitismo de ignorancia y resignada conformidad.
Detesto sentirme enfermo, resistirme a la idea que todo lo puedo, que soy libre y totalmente independiente.
Detesto no ser genial.
Detesto mis miedos, porque son una sombra molesta que cuando no aparecen están ideando alguna estrategia a futuro.
Detesto la sensación de desprecio que surge de mi muy a mi pesar sin poder dominarlo al instante.
Detesto lastimar a quienes quiero sin darme cuenta (adrede ya es otro asunto)
Detesto el grosero consumo de mi auto que me esta llevando a la ruina. (eso pasa por comprar autos fabricados en Brasil)
Detesto cuando algo se rompe, se pierde, se gasta. (pero también cuando no se usó)
Detesto comprender tarde que no tenía razón.(a veces no tenerla)
Detesto que me dejen esperando, colgado al teléfono con esa música de espanto que despierta a la fiera, publicitando nuevos servicios, nuevos beneficios, nuevas comodidades.
Detesto que me roben dentro del marco legal y con descaro. (el punga es otro asunto, se anima a correr algún riesgo y eso hay que tenerlo en cuenta)
Detesto la impuntualidad, que usen de mi tiempo por decisión propia y unilateral.
Detesto la proliferación de impuestos y esa sensación de desprotección. (tanta creatividad me molesta y me asusta)
Detesto pagar en segundo vencimiento. También detesto pagar servicios.
Detesto reírme por cumplido, delatando que soy más inseguro que ayer.
Detesto ver gente en la calle totalmente desprotegida y no poder hacer nada (incluso después de haber intentado, creo que ahí es peor) porque delata que no nos importamos, no nos vemos, no nos escuchamos, no nos percatamos que algo esta podrido y que yo puedo correr con la misma suerte.
Detesto cuando me dicen: no te lo tomes tan a pecho. Y no se como mandarlos a la mierda diplomáticamente. Señor embajador...
Detesto el consumo de mi auto (si ya se que esta más arriba, pero me molesta mucho esta falta de sentido ecológico) (si esta bien lo reconozco, le molesta más a mi bolsillo)
Detesto prestar libro y que no me los devuelvan y que pasado el tiempo se hagan los boludos (decime te cagué y cagate de risa, pero no me hagas buscar para ver si me lo devolviste porque sos un colgado de mierda y a vos te queda la duda: ¡duda las pelotas!)
Detesto que esperen algo de mi y no tener idea de que se trata.
Aborrezco detestar estas cosas, sobretodo cuando no tienen remedio, cuando son inevitables, constantes, persistentes, cuando son impunes e inmunes a todo, a todos y a nadie.