miércoles, 31 de diciembre de 2008

Cronos

Sabía que si lograba tomar la llave introduciéndola en la ranura todo podría comenzar otra vez. La máquina de cronos haría lo suyo devolviendo aquello perdido y sin registro. Intentó con todas sus fuerzas alcanzar, la sensación era la misma de siempre, llegar era una meta simple y posible sin embargo no le atinaba a la ranura impávida y con aires. Profirió una suerte de gritos macabros y despotricó contra el viento que se escondía en algún pacifico lugar, ciertas sensaciones de paz solo nos generan una tristeza sin sentido, fútil y vacía.
No creo poder llegar a no ser que algún espectro me dé un empujón, o haga pie para llegar a los escasos centímetros que me faltan (no pensó que debería haber tomado más sopa de chico ni en los ejercicios de elongación) esos centímetros se burlaban muy a su pesar con carcajadas mudas y mirada burlona.
Alguien podría echarme una mano, despotricó sintiendo el peso de tanta responsabilidad, no es posible que tenga que cargar con todo y con tanto…
Una música limpia que podía reconocer familiar fue subiendo por sus pies y sus piernas a medida que los centímetros se esfumaban con el aire, o tal vez había pegado un estirón mágico y sin sentido.
Gracias Bioy por todo lo que me regalaste.
Ciclos que se repiten sin razón ni sentido nos cobijan como huéspedes insistentes y tenaces ¿Quién quiere razones cuando todo nos abruma como topadora en medio de una selva poblada de emociones tan dispares como volcán y estuario?
Aquella pintura esperaba ser acabada, sus ojos me miraban suplicantes… ¿no entendés que eso solo puede ser tu fin? Deberías pedirme a gritos que no tome ningún pincel… ¡que no! La culpa la tienen siempre los otros y cuanto más otros mejor.
La ranura se hizo alcanzable, sólo debía introducir la llave, un coro de borrachos alegres parecían acompañar el movimiento cuando subí mi brazo (¿dónde estaban antes borrachos insolentes?) la misma ranura tomo la llave y comenzó otra vez a escucharse el compás rítmico, cinco, cuatro, tres… el coro desafinaba como lo hacen siempre los borrachos, tres, dos, uno…. Feliz Año Nuevo
La máquina de cronos se detiene para seguir, a nosotros nos queda elaborar agendas y calendarios.


Feliz año nuevo

Que este 2009 sea de prosperidad para todos y cada uno.

No nos falten sueños, ni alas para surcar nuevos cielos
No nos falten proyectos para recordar cuan vivos estamos emprendiendo aventuras nuevas y retocando las viejas con algo de novedad.
No nos falte amor para no guardar la vida
No nos faltes
No nos faltes
No nos faltes

miércoles, 24 de diciembre de 2008

Feliz navidad

Claro que sí
a vos te digo
FELIZ NAVIDAD

LOS MEJORES DESEOS PARA ESTAS FIESTAS

sábado, 20 de diciembre de 2008

tanto como el aire

*
**
***
Hasta el hartazgo
Hasta la más absoluta apatía
Sin lamento
Atavío repleto de adornos burdos
Lamentan sin gritar
Y con lamentos silenciosos
Tu mirada se posa en la misma nada
Y es envidiable que lo hagas sin defecto
Para perderte tras los ennegrecidos edificios
Que pueblan la urbe apática como el sentimiento envolvente
Que me puede muy a pesar y sin buscar consuelo ni explicación ni motivos
Otra vez encenderemos las luces que adornar el árbol
Otra vez brindaremos con fingida esperanza
Otra vez nos sentiremos con buenos deseos
Y lamentaremos por quien haya partido
Sabiendo que al fin
Sin remedio
Muy a nuestro pesar
Todos deseamos gloria
Como aire.
****
***

jueves, 18 de diciembre de 2008

Miradas


El calor amenazaba con hacernos perder lo que quedaba de razón o de aparente cordura, el aire estaba denso y enrarecido, un murmullo quieto inundaba la sala cargada de improperios propios de toda sala en que se espera hasta el hartazgo. Nos miramos casi sin querer, siempre en esas situaciones la incomodidad es vinculante y atroz. Nos miramos con un dejo cómplice y gracioso, al menos eso pensé en el primer momento sintiendo que era correspondido en la mirada, quise decir algo pero todo lo que se me ocurría era trivial o estúpido o ambas: ¿hace mucho que espera? ¿Qué calor, no? ¿Hace mucho que conoce al doctor? ¿Le molesta si tomo esa revista? Sin embargo me limité a seducir con la mirada, hacer caras simpáticas y mantener una sonrisa que a la noche pagaría con un dolor mandibular, es que mi cara está acostumbrada a sonreír poco, a servir de sustento grave y serio.
Mi sonrisa era correspondida y me sentía cómodo y a gusto, dejó de importarme la señora mayor y pedante que resoplaba molesta de tanto en tanto manteniendo un compás rítmico y saleroso.
Sonaba otra vez el teléfono, el viejo ventilador de aspas ennegrecidas aportaba un murmullo cansador sosteniendo la melodía del sonar del teléfono ruidoso. La joven secretaria apática y díscola, intentaba camuflar el telefonazo de un pretendiente inoportuno mientras el minutero seguía dando vueltas como si fuera el segundero.
No me animé a mirar directamente a la cara, tal vez por pudor… pero me detuve en las manos sobre el sillón de cuero verde que aportaba una vaga esperanza a la espera interminable de la sala poblada de impacientes.
Detesto perder el tiempo, dije para mí y manteniendo la sonrisa, la salud se me va a arruinar con tanta espera. ¡es que las esperas me dan ganas de fumar! Y sin remedio tomé una revista preguntando a todos si me daban permiso. Hizo un ademán de aprobación y la señora molesta dio vuelta la cara molesta solo por demostrar caricaturizada su molestia advertida ya por todos.
Pase, el doctor espera, dijo la joven… y tomando un bastón blanco se levantó delatando su ceguera.
Podría pasarme la vida haciendo caras a la misma ceguera sin advertirlo ni quererlo.

martes, 9 de diciembre de 2008

Desde el reloj


Sabía que corría la misma suerte que un rayo, sabía que todo era adverso pese al deseo de surcar otras aventuras sin horizontes. Relámpago de emociones furtivas que se deslizaban por las estratagemas de viejos recuerdos sin motivo que volvían como una marea insoportable en su repetición acompasada. El sonido silencioso de una brisa molesta y húmeda envolvía todo a su antojo y capricho. Alguien desde el andén de enfrente miraba con ojos tristes mis pasos errantes y solitarios. Cúmulo de soledad en una mañana de feriado en donde el tiempo se acompasa como el vaivén de un péndulo cansado y sin remedio.
Llegaremos tarde al reparto de suertes, al toque del hada que nos convierte sueños en realidades palpables, o al menos imaginables y con sabor deseoso y dulce.
Detesto los relojes hermosos que seducen desde la belleza de la pieza y te embrujan. Detesto los días que vuelvan presurosos sin dejarnos detener marchas, ni contemplar sucesos, ni escapar. El tiempo escapa por atajos insólitos mientras ciertas penas acampan en los territorios más molestos.
El capitán de esta nave todavía no ha decidido qué hacer con lo que queda del viaje y la bitácora esta sin abrir.

domingo, 7 de diciembre de 2008

En domingo


Y miraba pasar viejas imágenes prisioneras que deseaban gritar con fuerza, mostrándose a sus antojos, mientras el cigarrillo se consumía solitario en el cenicero. La gente hace el amor por telepatía, repetía la canción que no paraba de sonar inundando los espectros sonoros pese al fantasma. Alguna vez soñé con duendes, con fascinantes hechizos que devolvieran la vida a todos los personajes encerrados en relatos pobres y a veces tristes como la tristeza caprichosa de un niño.
¿Por donde sigue este laberinto que por momentos me gana y me pierde? Vivir buscando salidas no sin deseo de atajos prontos y sencillos es lo que se nos adosa al entrar en sus caminos.
Maldita piedad que me hace querer algo mejor sin merecer.
Detesto las madrugadas de domingo que me invitan al desvelo silencioso. Madrugada que me permiten escuchar los susurros de las paredes frías delatoras de secretos antiguos y nuevos.
Hoy el día se presenta despojado de ilusiones, sueños y deseos impulsivos. Hoy la mañana es simple, lozana, sencilla. Hoy bajaré y tal vez compre ese diario que nunca me tiene como lector por no ser a fin a sus ideas políticas o al diseño o al tamaño… hoy tal vez tome infusiones de coraje mientras las agujas del minutero se confunden con los segundos raudos.
Hoy tal vez un disparo de suerte cambie ciertas monotonías acostumbradas en novedad o en graciosa jornada sin defecto, mientras pasan ciertas imágenes gritando silenciosas.