jueves, 7 de agosto de 2008

El trastornado

Realmente quería decirlo, sacarlo afuera como golpe de viento, pero algo le impedía nombrar aquellas cosas que estaban aun trabadas en la garganta, casi un nudo y a la vez una braza encendida y molesta que le iba quemando lerdo, por más esfuerzo que hiciera la palabra volvía a esconderse en el pecho para no salir, para no nombrar, para no llenar los espectros insonoros.
Algunas gotas caían sobre la vereda sin ser lluvia, el espejo reflejaba una carta abierta con letra ilegible y a medio terminar.
Estimados prosélitos: estos días me debatí entre disyuntivas fútiles, para determinar la posibilidad de...
La ventana de la habitación se abrió de golpe y una ráfaga tibia inundó la sala volando los papeles por todos lados y la carta: es por ello que me atrevo a pedirles con mi más absoluta sinceridad que tengan en cuenta que…
Un grillo de hielo molestaba sin cantar haciéndose cómplice del silencio en medio de una tristeza sin motivos aparentes. Los gatos en el tejado maullaban de tanto en tanto delatando el final o el comienzo del día mientras algún ladrido encerrado en una casa ponía limites a los felinos sin eficacia. A nadie le importó, nadie salió, nadie se estremeció ni fue espectador cuando el sonido del rifle estalló con olor a pólvora, nadie quiso escuchar el ruido de los vidrios rotos cayendo en pedacitos. A nadie le importó que la imagen del espejo muriera perdiendo una de sus preciadas vidas. El silencio se consolidó en estática sordina como sucede después de que el trueno hace su repentina aparición.
El espejo hecho girones y la carta a medio concluir, comunicaban que esto no era un simple accidente…
… tengan en cuenta que no soporta más a este yo que me atormenta y me ladra, a este yo que me rapta por momentos sin permitirme ser quien realmente soy o estoy llamado a ser, es por eso que debo tomar esta drástica decisión, es por ello que debo matar al que vive en el espejo y me atormenta incluso en las noches llenas de hastío, es por ello que…

miércoles, 6 de agosto de 2008

El títere

El títere guardado en su caja de madera lustrosa gemía un gemido existencial. “quiero vivir vidas propias y ajenas…” en un rincón del mugriento altillo relucía la caja del olvidado títere, asemejándose a un féretro. En otro tiempo, en vidas pasadas, he producido risas y llantos hermosos, en otro tiempo, en otras circunstancias he sido centro del mundo, he sido amado y odiado, he sido temido en más de una función. Cuantas veces he sentido la pasión de ser, poseídos mis hilos por otras manos distintas a la de mi titiritero. He vivido sueños extraños, he surcado cielos distintos a lo que los mortales conocen. He sido un valiente caballero, un oficinista, un payaso, he sido Alí Babá, el rey Arturo y un viejo general de la gran guerra que su nombre ya no importa. He sido y soy en mi caja guardada y olvidada, con la esperanza de volver a sentir el movimiento en las manos del titiritero. Aguardo impaciente en el oscuro silencio de la caja, el día que por fin vuelva a ver esa luz que hoy es un recuerdo. Aguardo impaciente las risas de los niños y las risotadas contenidas de los adultos que siempre desean mis hilos.

martes, 5 de agosto de 2008

La trotacalles

Pensó en el dinero que le faltaba para el alquiler mientras se acomodaba una peluca un tanto destartalada que peinaba con mucho cuidado, la habitación estaba desordenada, ropa tirada por los rincones y papeles con cuentas por pagar, delataban las formas de su alma. Le quedaba poco maquillaje, pero eso no parecía importarle a la hora de tararear una vieja canción que le recordaba la infancia lejos de los autos y las avenidas concurridas de peatones apresurados por llegar para volver a partir. “yo soy la pájara pinta…” susurraba entre dientes la mujer con exceso de maquillaje. No le quedaban lágrimas, tampoco motivos para llorar, porque el llanto solo sirve en ocasiones precisas que ya nada tenían que ver con su vida.
Esta noche tendré suerte, imaginó en una pausa que hizo con el cepillo, esta noche tendré suerte, queriendo olvidar noches pasadas, esta noche un viento frío congelará todo y saldremos del mundo para volver a nacer, esta noche me saludaran las estrellas y cenaremos juntos en la luna o en Marte. Esta noche será distinta, ya verás, dijo a la figura proyectada en el espejo sucio y lleno de estampas y chucherías religiosas.
La calle se preparaba para la función prostibularia, las dársenas caóticas de los colectivos urbanos estaban repletas de colillas de cigarrillos que se acumulaban con el pasar de las horas y las esperas ansiosas de servicios precarios. Caminó una y otra vez por la vereda, cuando se cansó bajó el cordón con la esperanza que el peligro trajera clientes por la calle desierta y fría. ¿qué pasa esta noche? Se preguntó en voz alta
Lo mismo que todas las noches, contestó la imagen en el espejo de la habitación, esta noche te extraviaste en el espejo que se apoderó de la luna.

lunes, 4 de agosto de 2008

El tatuaje

Se despertó con sueño y un extraño dolor de cabeza que se asemejaba a un clavo clavado en el parietal derecho, los ojos enrojecidos y la boca pastosa con mal sabor, cuando el espejo reflejaba una cara que bien podría ser la suya pero sintió de otro.
El espejo lo fascinaba y a la vez le convidaba una sensación de repulsión. Los espejos nos llenan de preguntas y nos complican la vida, murmuró al otro yo frente a él sin ser él. No escuchó el canto de los pájaros que despertaban al día que comenzaba. Las aves siempre se adelantan a la salida del sol, son cómplices del día y lo divulgan. Agradeció al techo no tener que ir a la oficina, ni tener que tomar el transporte público. Agradeció a la ventana entornada, no tener que soportar demasiado frío ni calor. Agradeció al piso tener un límite aparente para no tener que volar y tomó una taza de café caliente y sin sabor a café. No se lamentó, pero bien lo podría haber hecho, no se envalentonó con la situación casi inexistente de tener que vivir sin hacer nada, simplemente se acomodó en su butaca de exportador de vidas ajenas frente al plasma. Al menos son los otros los que padecen, los que sufren, los que deben hacerse cargo del devenir, decía la borra en el fondo de la taza.

¿Hay alguien que sepa resolver enigmas sin planteos?

Vio una figura dibujada en su brazo, no sin sorpresa. Este brazo no es el mío, intentó gritar en una ráfaga vaga de desesperación y desentendimiento, este brazo no es mío…
Un rostro distinto y semejante, que bien podría ser el suyo, estaba tatuado en su brazo sin recuerdos. No le molestó no recordar, le molestaba el hecho de no saber bien si el rostro era el propio o hacía alusión a otro. Le molestaba no sentirse dueño de la figura, ni el brazo, ni del momento que lo devolvía a una sensación de realidad que le disgustaba.
No se percató del tiempo, ni de la distancia entre las cosas que lo rodeaban. No se percató de que la habitación estaba poblada de ausencias, su mirada seguía absorta en el brazo para luego meterse en el dibujo, perderse en la figura y ser solo un color entre muchos colores y volverse parte de la luz que se apagaba lentamente frente al espejo que reflejaba un rostro que bien podía ser el suyo pero que ya no sabía si era de otro.

domingo, 3 de agosto de 2008

El trovador

El trovador improvisó unos versos frente al auditorio de caras graves, acompañado por un laúd y el deseo de transformar la atmósfera con encanto musical. La música acompañaba palabras que nombraban duendes, princesas, bosques lejanos y amores eternos. Las palabras se batían entre la musicalidad y la significación, como un columpio que adquiere sentido en el vaivén y no en su estática detención. Versos sin serenidad llenaban a los convidados con la misma ternura que lo haría una tierna flor iluminada con el rayo más puro y la brisa más fresca.
Queridos todos, estas palabras que se escurren entre las cuerdas vibrantes del simple trovador, son parte de la diástole que sin prisa cumple su cometido… vengan a mi benditos peregrinos que surcan los albores del camino, las distancias son relativas en medio de las prisas. Las nubes posan su forma en el cielo de tu imaginación llenas de deseos vanos y profusos sentidos de existencia. Todos quisimos ser únicos algún día. Todos deseamos ser y existir en la conjugación de un verbo que supiera a labios húmedos de besos tiernos y pasionales como ámbito en que se engendra otra novedad que escape del tiempo, para salir de la común forma de existir y soñar aunque sea con algo semejante a eternidad. Todos quisimos ser únicos pese a la masificación. Todos quisimos ser solo nosotros y algo nos hacía desear al tú que te desarma y te expone, para ser un yo más yo y dejar de serlo…, cantaba en su mente el trovador que se debatía en la más conspicua de sus encrucijadas, deseo narrar la historia más bella jamás contada, pero estos temas me agobian y no me permiten ser lo que he soñado.
Deseo, queridos todos, tocarles el corazón con una palabra y producir lágrimas con sabor a miel, recitó tímido el pequeño trovador de ojos saltones. Deseo que esta noche sea para ustedes, célebre público del castillo, la noche más mágica que jamás hayan tenido, y si esto no fuera posible, al menos, que tengan ustedes una noche con encanto y fascinación.
Fue entonces cuando un joven con aspecto desgarbado y ojos tristes, aplaudió rompiendo el silencio antes que sonara el laúd.
El trovador incomodo amagó con interpretar la pieza mientras el joven aplaudía más fuerte en un duelo entre el aplauso y el comienzo de la obra tan anunciada.
Señoras y señores, dijo una voz sin figura, todo ha concluido, ustedes mismo han sido testigos de la osadía del artista y el espectador, esta noche no hay coros, no hay música, esta noche nos cobijará un silencio demoledor y sin aplausos…
Vuelvan mañana para la función.

sábado, 2 de agosto de 2008

El tirano

El tirano observó de reojo la situación, no sin sentir la sensación de temor de los que lo rodeaban. No es sencilla la tarea tirana en un mundo sin respeto ni miedo, ya no temen como antes, pensó como ráfaga, por eso tendré que ser implacable y usar un recurso de espanto sin titubeos para que recuerden de qué se trata todo esto.
El tirano se levantó ante la mirada del selecto auditorio y profirió un grito de amenazas sin sentido mientras los mozos servían un espumante frío, a punto, con sabor a delicia.
Ordeno a todos los que están en mi presencia, que vuelen hacia el ciprés más cercano y me traigan un racimo de vid, sentenció mientras se frotaba la panza.
Faltaba la presencia de la niña, que en todo relato simboliza la inocente mirada que devele verdad, pero sobraron estúpidos que comenzaron a mover los brazos en ritmos dispares y haciendo fuerza con sus mentes pequeñas, el salón abarrotado se despobló de cordura. Una vieja aristócrata comenzó a piar con su registro cuasi soprano y un almirante incitaba a sus subalternos a cumplir con la orden sin titubeos y ahínco. Los minutos pasaron y llegaron a ser horas. Cuando el tirano se cansó del espectáculo dijo en un solo grito: ¡basta!... vuelvan mañana, hemos desperdiciado un buen espumante. Vuelvan mañana, vuelvan mañana…

viernes, 1 de agosto de 2008

Gracias

más de dos semanas sin decir palabra y regalito

Gracias Marichu,
y a los que con buena intención intentan que el humanista no calle

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