lunes 13 de abril de 2009

Tras





Ciertas mañanas son sombrías y con sensación a rancio, los árboles se mecen ignotos con alma despiadada sobre mi habitual recorrido entre hojas que se van desprendiendo como cotillón natural en esta fiesta de lo cotidiano. Esas mañanas con atmósferas amarillentas espantan cualquier dejo a esperanza tiñéndolo todo de bucólicos aires de nostalgias. Esas son las mañanas que intuyo debí haber seguido durmiendo hasta el mediodía o el día siguiente, pero reloj biológico no entiende de estos asuntos, es inexorablemente puntal sin importarle circunstancia ninguna.
Esas mañanas en que los niños correr presurosos a la llegada del timbre con muecas semejantes a sonrisas son las que me interpelan bajo la lluvia de miradas de adultos analizando temas de vital importancia.
Esos vientos frescos que zigzaguean por la calle del oeste me recuerdan que alguien nos llenó de vida y solo revoloteamos como barriletes cercanos a las líneas de alta tensión. La suerte, la desgracia, la pleitesía que rendimos a la vida o el temor acomodado en el pecho y que se resume en la garganta como un nudo nos visita a diario muy a nuestro pesar y es compañero de destinos insospechados. Hoy pasan desapercibidos los arco iris, los ruiseñores, los duendes con tréboles de cuatro hojas y las sirenas. Hoy pasaremos por alto la señal que el amor nos dejó en un cartel luminoso o en la cartelera de espectáculos de un club social. Hoy alguien pronunciará tu nombre desde lejos y tus oídos lo confundirán con los ecos de los pasos sobre el pasillo largo y vacío de la línea A de subterráneos. Hoy un payaso triste te guiñará un ojo sin que te percates que era una bendición. Un anciano te saludará confundiéndote con otro y habrás perdido el regalo de unas añejas palabras para que se hagan carne en tus nacientes nuevos proyectos. Hoy un llamado te arruinará la fingida paz que habías pensado poseías.
El viento dejó pegado a tu saco una multa sin sentido.
Cuando cruces la calle, no dejes de mirar hacia un lado y el otro, porque hoy también, un colectivo amarillo te pasará por encima para regalarte un nuevo comienzo.

sábado 4 de abril de 2009

Ella o El


Ella estudiaba lenguas clásicas y nunca amanecía antes de las diez.
El, fabricaba ceniceros y tuvo que mudarse a provincia cuando la ley antitabaco.
Ella tarareaba canciones de amor cuando tomaba el tren.
Él silbaba cantitos populares sin pegarle a una nota.
Ella, hablaba con su madre por teléfono todos los días a las nueve como un ritual inexorable.
Él no dejaba de evitar a su progenitora y saborear la pasta de los domingos.
Ella, soñaba con oropeles y fantasías.
El soñaba sólo cuando dormía.
Ella reía
El era reservado.
Ella doblaba sus prendas prolijamente en los cajones de la vieja cómoda todos los sábados de lavado, secado y planchado.
El apenas lograba encontrar que ponerse.
Ella lo divisó desde lejos
El no pudo resistirse
Se confundieron sus rumbos una tarde de abril, cerca de una multitud de esperanzas que los hombres habían dejado escapar como bandada. Cruzaron sus caminos o se confundieron en medio de una manifestación de vientos huracanados e indiferencias contendías por cientos de miles de seres que iban y venían. Atmósferas de delicadas fragancias florales y tibios colores enmarcaban el encuentro fortuito.
El miraba sus ojos brillantes
Ella se dejaba envolver por aquella voz que la podía.
El no esperó para besarla con pasión
Ella no dejó que se le escapara un suspiro
El sostuvo su cuerpo con firmeza
Ella confundía su silueta con la suya
El la encantó envolviéndola en su perfume
Ella ya no era ella
El ya no era el
Ellos se perdieron en la espesura de un andén lleno de pisadas. La vida, la bruma y el viejo reloj de la estación testigos involuntarios mientras ellos se extraviaban entre la multitud siendo uno o ninguno, en medio de todos, confundidos.

sábado 28 de marzo de 2009

Alucinado



Miré el reloj, eran las cinco, unos nubarrones con formas ecuestres se acomodaban más allá del viejo almacén que en otro tiempo supo ser guarida de facinerosos a quienes evitaba mostrar mis miedos infantiles que aun vagan por los anaqueles de los recuerdos.
La ciudad, el ruido, las calles llenas de mugre autóctona, el hastío y la pesadumbre de la semana que incrementaban el peso de los hombros y la sensación de querer escapar. Melancólicos sentimientos con aires de tirano, controladores, perversos, ingratos, con sabor a trágica inocencia que se acomodan en lo cotidiano siendo regentes de la realidad toda, a pesar de nuestras ilusiones de estrellas brillantes. ¿Cuánta realidad podré soportar? ¿Cuánto realismo puede contener una vida? ¿Alguien podrá rescatarme de esta abundancia habitual de estratagemas sin ilusión?
La nube iba cambiando sus formas. Los ojos miraban no sin curiosa mirada, aquello que podía tratarse del juego de las musas, si bien las musas habían entrado en un eterno descanso dejándonos librados a nuestra pobre suerte.
Níveo celaje que te conviertes en mano, así me imagino que es la mano de Dios, mano que me envuelve para llevarme a otro mundo, tal vez el de los ansiados oropeles que en otros tiempos eran artificios de mitologías infantiles.
No tuve miedo. Sin mareos y con ánimo de surcar el cielo me dejé llevar por el impulso del viento.
Desperté en medio de la noche, las limpias gotas de lluvia me devolvían otra vez a la realidad.

domingo 15 de marzo de 2009

jungla de cemento

A mi querido amigo Pedro
.
Entonces corrió hacia el viejo sauce esperando encontrar algo de paz, la frondosa sombra, envuelto en un silencio diáfano regalaba una ingenua esperanza; salir del mundo plagado de bocinas y alarmas, salir de la esfera de las luces de neón, salir de las marchas de rostros molestos, de mujeres hambrientas por alimentar a sus hijos, de pechos estériles con necesidad de justicia, de viejos solitarios al borde de la muerte en medio de latidos cardíacos.
La sombra, la distancia, la necesaria distancia entre el cotidiano trajín y la visita a paraísos cercanos, posibles y alcanzables. La música que emanan los pavimentos ennegrecidos marcan ritmos agotadores que implican idas y venidas. El hombre sólo quería descansar un rato bajo el sauce viejo sin pensar en otra cosa, tal vez ni siquiera descansar sino sólo llegar, como el corredor que piensa en la meta.
Su teléfono sonó una vez más. No quiso ver quien lo llamaba con tanta insistencia, si es importante volverán a llamar hasta encontrarme, pensó como una sentencia. El tren iba vacío y sucio como su interior, tal vez por eso se hallaba bastante a gusto. Unos ojos redondos y grises lo miraban mezclando ternura y deseo, tampoco se percató que aquellos ojos podrían haber sido los del amor de su vida. Un papel se había pegado a su zapato, descuentos en tumbas durante el mes de abril… cementerio privado….
… el hombre nunca sintió el cuchillo abriendo la garganta, ni la sangre, ni los grises ojos, ni los párpados pesados, ni la estación que quedaba atrás, las puertas cerrándose lentamente como la vida.

domingo 22 de febrero de 2009

mientras tanto...




Nos veremos para la hora del crepúsculo, dijo la muchacha desde su rostro encantado por la luz. La lluvia limpiaba los malos deseos devolviendo aires de nostalgia. No sabía que no podría recordarlo, que su memoria a corto plazo estaba dañada como un disco rígido obsoleto. Recordaba crepúsculos, incluso amaneceres, pero no podía recordar la cita. Por más que se esforzara sabía que todo desaparecería con el devenir de acontecimientos de los más simples e insignificantes. ¿pero si pudiera recordarla?
La luz y la oscuridad, el frío y el calor hicieron lo suyo, las hojas del almanaque caían sin ceremonias. Él tenía la sensación de haber olvidado algo, pero no un olvido típico, tuvo la sensación de estar olvidando una sensación, un sentimiento , mientras la sensación se hacía tan fuerte y sensible como el mismo olvido.
Aquella noche de lluvia soñó con una muchacha y con un crepúsculo lozano y tibio, en su sueño la muchacha no hablaba, pero el bien sabía que conocía su nombre, que un aire de familiaridad los envolvía. No se atrevió a ponerle nombre a la muchacha pero algo lo invitaba a llamarla Luz, tal vez porque veía aquel hermoso rostro iluminado como por un encanto mágico.
Salvame, gritó desde sus vísceras, salvame que me olvido…
Despertó envuelto en un sudor frío con profundas ganas de romper en llanto. Era tanta la congoja que quiso olvidar el sueño, con el temor de comenzar a olvidar nuevamente, o darle razón a aquel sueño nefasto que ahora lo devolvía a la tarea cotidiana de recordar en medio de nuestros olvidos.

miércoles 28 de enero de 2009

desde el taburete



Pesadumbre de enero que se posa en mi ventana haciendo del día una porción larga y pesada, las horas avanzan con la pesadez de una roca tosca pesada e incipiente. No tengo ganas de nada y sin embargo tengo tanto, tanto, tanto.
Detesto los gritos que se filtran por la ventana, irrumpen desafiando mi día y mi espacio. ¿Quién le dio derecho a ciertas brisas tibias a colarse molestas en mi almohada? También detesto los calores entre sábanas y el aumento en las tarifas eléctricas con tal impunidad.
Detesto y adoro salir de mi casa, caminar por las mismas calles, saludarme con los mismos vecinos apurados y ansiosos por llegar para volver a salir.
Ciertas mañanas de enero son anquilosadas y muertas, contagian algo más que la viruela o la gripe en julio, sin embargo la rutinaria tarea de levantarse y salir, salir y volver se repite sin remedio, el drama es comprender que estamos repitiendo la misma rutina día tras día y que en algún momento nos daremos cuenta que la vejez nos ganó la partida con su paciencia exasperante.
Entonces en algún alto (porque pausas hay para todo) voltearé y buscaré un rumbo nuevo, sin importar cuan ilusorio o absurdo sea, pensando que me he empapado de novedad y así, andaremos otro rato con algo de ilusión, con algo de esperanza y sostenido por lazos invisibles y fuertes que provienen de otras almas semejantes pero con otro ritmo que me invitan, me imitan y me remiendan.

lunes 19 de enero de 2009

San Canuto


San Canuto, Patrón de los fumetas.Desde hace seis años los Amigos de María bienen festejando este día y en otros algunos lugares del mundo tambien, cada vez en más sitios y más gente. Sincronía, casualidad espontanea en la ironía y el humor entre distintas gentes y colectivos cannábicos y antiprohibicionistas al ver en el calendario típico, debajo del día 19 de Enero, "San Canuto" y esto a muchos nos dio la risa... y mucho juego... Así creo que nació esta celebración pues bien sabido es que : con la fumada, la imaginación excitada, nos hace reír y fantasear hasta limites insospechados. Y por ser una fiesta surgida de la imaginación y dedicado si querer al poder , al ritual que es y representa el CANUTO. Es una celebración con esas inquietudes, de humeantes resultados, psicodélicos pasteles, trufas y mazapanes, enormes canutos trompiformes, orujo de verdoso color, rúle masivo y capturador, visión sumergida entre gente en trance cannábico... Mucha gente recuerdo en la pasada cita en un saludable "colocón" de la mágica hierba. Y cada año más gente quiere celebrar el trágico ó cómico porro de la discordia... SAN CANUTO La fuerza expresada en esta celebración canta, grita : !!!!libertad¡¡¡ a una forma de vida, a un ritual tan viejo como el hombre y el fuego: desmenuza o calienta, mezcla o no, lía, saborea ,prende, traga el humo, contempla el "empuje", disfruta del "efecto" que: nos divierte y poco a poco nos trae paz interior y nos ayuda conocernos a nosotros mismos. Rular el porro, ofrecer, compartir, dar, recibir, comunión en la comunicación de expresión activa, divertida, extra sensorial. Experiencia de unión en la diversión colectiva y en la soledad que es nuestra mente, el canuto, puerta para acceder a la fuente de inspiración que nos unifica con la Pachamana. EL canuto como símbolo de lucha por* la libertad de información y de la libre creencia de consumo que Amigos de María y muchas otras tribus se esfuerzan en conseguir.*Nota: Símbolo por lo tanto en contra de la opresión y de la ignorancia social que los "estados" nutren con su cruel política sobre Drogas. Y para que se nos oigan en la conciencia colectiva lo haremos como mejor se nos da: con fiesta y alegría... Aquí los ingenieros de la diversion...
Una tiempo de juerga, donde este año 2003 la percusión nos transportara a sonidos y tierras africanas. (Buntaka.com). La vídeo proyección interactiva nos recordara la Sinestesia, veremos paisajes fractales, Música Visual por Buxtro. La danza nos comunicara con los dioses. Y algunas palabras interesantes escucharemos antes de comenzar este atracón de fantasía. Decir que hospitalarios recibiremos con brazos abiertos a cualquier visitante que se pase por estos lares. Es decir estáis invitados a venir y obligados por mente psicodélica del fumeta a celebrar este día donde quiera que estéis, contactaremos en la zona cósmica. Salud, libertad, fantasía y fuerza al canuto.
Ivan Ugidos